Mientras los organismos de socorro continúan atendiendo la emergencia provocada por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al país, ciudadanos, organizaciones y empresas buscan la manera de ayudar a las familias afectadas. Donar de forma responsable, llevar elementos realmente necesarios y evitar la desinformación son algunas de las principales formas de solidaridad.
Bogotá. Colombia atraviesa una jornada de dolor y emergencia después del fuerte terremoto registrado este lunes 10 de agosto de 2026. Las zonas más afectadas enfrentan daños en viviendas, infraestructura y servicios, mientras los equipos de rescate y atención humanitaria trabajan para asistir a las comunidades damnificadas. El balance de víctimas y daños continúa en actualización.
Ante una tragedia de esta magnitud, la pregunta surge en miles de hogares: ¿qué podemos hacer para ayudar?
La respuesta no necesariamente consiste en enviar cualquier objeto que tengamos disponible. En una emergencia, la solidaridad necesita organización. Las autoridades y organizaciones humanitarias recomiendan canalizar las ayudas mediante entidades reconocidas y atender las necesidades que realmente han sido identificadas en las zonas afectadas.
DONAR LO QUE REALMENTE NECESITAN LAS COMUNIDADES
Entre los elementos solicitados en los puntos de acopio habilitados se encuentran alimentos no perecederos, agua, artículos de higiene y cuidado personal, elementos de primeros auxilios y otros suministros básicos, de acuerdo con las necesidades establecidas por las autoridades. En Bogotá ya fueron habilitados varios puntos oficiales para recibir donaciones destinadas a las personas damnificadas.
La recomendación fundamental es sencilla: antes de comprar o enviar una donación, verificar qué está siendo solicitado oficialmente.
Enviar grandes cantidades de productos que no son necesarios puede terminar generando problemas logísticos y dificultar la distribución de las ayudas. En una emergencia, transportar, almacenar, clasificar y entregar cada elemento representa un esfuerzo adicional.
EL DINERO TAMBIÉN PUEDE CONVERTIRSE EN AYUDA
Las donaciones económicas permiten que las organizaciones humanitarias adquieran los elementos que realmente necesitan las comunidades y los movilicen hacia las zonas afectadas.
La Cruz Roja Colombiana cuenta con canales institucionales para recibir apoyo y desarrollar acciones humanitarias en el país. Quienes deseen contribuir pueden consultar directamente sus mecanismos oficiales de donación.
Cruz Roja Colombiana — canales oficiales de ayuda y donación
También existen iniciativas de organizaciones como el Banco de Alimentos de Bogotá, que activó una campaña de emergencia para apoyar a las personas afectadas por el terremoto.
BOGOTÁ TAMBIÉN SE MOVILIZA
La solidaridad ya comenzó a organizarse desde diferentes ciudades. La Alcaldía de Bogotá informó sobre la habilitación de seis puntos de donación, donde se reciben elementos destinados a las comunidades damnificadas. Entre los productos solicitados figuran alimentos no perecederos, agua y artículos de cuidado personal.
Además de las donaciones materiales, Bogotá puso a disposición de las regiones afectadas un equipo de 100 rescatistas del Cuerpo Oficial de Bomberos, como parte del apoyo operativo a la emergencia.
Esto demuestra que ayudar no solamente significa entregar dinero o alimentos. También significa poner conocimientos, tiempo, capacidades profesionales y trabajo voluntario al servicio de quienes lo necesitan.
NO COMPARTIR INFORMACIÓN SIN VERIFICAR
En medio de una tragedia, las redes sociales pueden convertirse simultáneamente en una herramienta de ayuda y en una fuente de desinformación.
Fotografías antiguas, videos de otros terremotos, cifras no confirmadas y supuestas campañas de donación pueden circular rápidamente.
Por eso, antes de compartir una publicación, es importante preguntarse:
¿Quién publicó esta información?
¿La cifra fue confirmada por una autoridad?
¿La cuenta o campaña de donación pertenece realmente a la organización que dice representar?
¿Existe un canal oficial que confirme la solicitud?
La información responsable también salva vidas. Evitar rumores permite que la atención se concentre en las necesidades reales de las comunidades afectadas.
No convertir el dolor en espectáculo
Existe otra forma de solidaridad que pocas veces aparece en las listas de donaciones: respetar la dignidad de las víctimas.
Las personas que han perdido sus viviendas, familiares o pertenencias no son material para conseguir seguidores.
Por eso es necesario evitar publicar fotografías de personas heridas o fallecidas sin autorización, difundir imágenes de niños afectados, identificar públicamente a víctimas o compartir escenas de dolor únicamente para aumentar el alcance de una publicación.
La tragedia merece información, pero también merece respeto.
LA AYUDA DEBE LLEGAR ORGANIZADA
La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres establece mecanismos para coordinar las donaciones destinadas a situaciones de emergencia y señala que la asistencia humanitaria debe responder a necesidades concretas y respetar la dignidad y los derechos de las comunidades afectadas.
Por eso, una buena regla para estos momentos es:
Donar por canales oficiales.
Preguntar qué hace falta.
Entregar productos en buen estado.
No enviar elementos que no hayan sido solicitados.
Verificar las campañas antes de aportar dinero.
No difundir rumores.
Respetar a las víctimas.
Y mantener la solidaridad más allá de los primeros días.
LA RECONSTRUCCIÓN SERÁ UNA TAREA DE TODOS
Después de que desaparezcan las imágenes de emergencia de las primeras páginas y de las redes sociales, comenzará una etapa mucho más larga: reconstruir viviendas, recuperar escuelas, reparar hospitales, restablecer servicios y acompañar emocionalmente a las familias que perdieron a sus seres queridos.
La solidaridad, por tanto, no debería durar solamente mientras el terremoto ocupa los titulares.
Las comunidades afectadas necesitarán acompañamiento durante semanas, meses e incluso años.
Colombia puede responder con solidaridad
Un terremoto puede derribar edificios en segundos. La reconstrucción, en cambio, requiere tiempo, recursos y voluntad colectiva.
Hoy, cada botella de agua, cada alimento, cada aporte económico, cada jornada de voluntariado y cada mensaje responsable puede contribuir a aliviar las dificultades de una familia.
Pero ayudar también significa no estorbar, no desinformar y no aprovecharse del dolor ajeno.
Desde Revista Digital Escritores Rebeldes hacemos un llamado a nuestros lectores para que, dentro de sus posibilidades, acompañen a las comunidades afectadas y canalicen sus aportes a través de organizaciones y entidades verificadas.
Porque aunque nuestra revista nació para hablar de literatura, arte y cultura, también creemos que la cultura de un país se mide por su capacidad de cuidar a quienes atraviesan los momentos más difíciles.
Hoy Colombia necesita solidaridad.
Y la solidaridad comienza cuando dejamos de preguntarnos solamente “¿qué puedo dar?” y empezamos a preguntarnos:
“¿Cómo puedo ayudar de verdad?”
Nota: Los puntos de acopio, necesidades y canales de donación pueden cambiar rápidamente durante una emergencia. Antes de desplazarse o entregar una ayuda, es recomendable verificar la información más reciente en los canales oficiales.

Equipo Escritores Rebeldes
